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Las cosas que nos suceden, aparecen repentinamente en nuestras vidas, pero hay que ser conscientes de que llevan un buen tiempo preparándose en silencio antes de surgir o aparecer.
Pareciera que nuestra intuición nos dice que nos detengamos un poco a que esas nuevas cosas tengan su espacio y tiempo para florecer. ¿Te ha sucedido?
El miedo nos conduce a forzar y apresurar dichos eventos. Pero estos eventos llevan su propio ritmo y hay que estar atentos para saber reconocerlo.
Hay un tiempo para ser el conductor y otro tiempo para ser el pasajero.
Así pareciera que funciona la vida, en dos tiempos.
Un tiempo para actuar… y un tiempo para dejar que el Universo actúe.
Un tiempo para ser activos… y otro para ser receptivos.
Un tiempo para luchar… y otro para retirarse.
Un tiempo para sostener... y otro para soltar.
Un tiempo para hablar… y otro para permanecer en silencio.
Un tiempo para saber… y otro para no saber.
En el primero actuamos nosotros, en el otro actúa el Universo por Don Gratuito.
En el primero el ego se siente cómodo, el segundo lo incomoda.
En el primero cambiamos las cosas. En el otro aceptamos las cosas.
Es un tiempo activo y otro receptivo.
Así que siempre hay un tiempo para arrancar las hierbas y otro tiempo para recoger higos.
¿Porque nos da miedo hacer un alto, dejar de actuar, quitarnos de en medio para que las cosas sucedan o dejen de suceder? Y es que cuando paramos se abre un vacío que nos da pánico, pues pareciera que perdemos el control de la situación.
¿Te sientes mas a gusto cambiando las cosas que aceptándolas?
¿No crees que sea momento de aceptar?
Hay que trabajar con la masa, pero para que resulte el pan hay que esperar a que esta se fermente y crezca. Es aquí donde cesa el trabajo y la naturaleza toma las riendas.
Cuando la actividad, el esfuerzo y la inteligencia humana se retiran es cuando entra “LA GRACIA”.Es la inspiración, el talismán, el Don misterioso, el trabajo de Dios.
No podemos evocar “LA GRACIA” por voluntad propia, pero si podemos ubicarnos en una posición apta para que esta ocurra.
Da tu mejor esfuerzo, y sé atento a reconocer cuando detenerse, y haz una pausa permitiendo que las maravillosas “GRACIAS” ocurran en tu vida.
Basado en el texto “El arte de conocer nuestro ritmo”
Del libro: “El poder de la Coincidencia”
Autor: David Richo.
Editorial: Grupo editorial Norma.
Lucila Garcia de la Garza dijo...
Victor del Rosal
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